7 mayo, 2021

César Gómez/Marca Registrada

“Yo no estoy orgullosa de mi trabajo, estoy orgullosa de estar en un trabajo donde decían que era solo para hombres”…

Expresa Evelia Martínez, mientras se cubre la cabeza del sol con una gorra y  se coloca un pañuelo en el rostro para evitar que el polvo le afecte.

Después comienza a llenar el colador de gravilla, sobre una carretilla donde caerá el material refinado que utiliza en el colado.

En la historia de hoy, hablamos de una mujer con más de 40 años de edad, y que desde hace 3 se dedica a la albañilería.

 “Aquí aprendí a hacer mezcla, también como ayudante de fierrero: me toca armar, cortar varillas y armar trabes o cadenas, aunque no es fácil, pero ya después de tres años puedo hacer con que me pongan”, manifestó, en un espacio que nos regaló de su jornada laboral.

PREFIERE NO PERDER UN DÍA DE SALARIO

Viste una camisa gruesa de color azul que ha opacado por los rayos del sol, pantalón de mezclilla y zapatos de uso rudo.

Se quita los guantes para secarse el sudor, y nos dice que este lunes 09 de marzo, cuando muchas mujeres no se movieron, ella no puede darse ese lujo, pues el jefe de obra no le dio la opción de faltar y un día de salario, es muy importante para sacar adelante a sus dos hijos:

“Soy madre soltera y si no vienes a trabajar, pues me puedo meter en problemas y pues tengo que trabajar por ellos”, dice con una sonrisa que apenas y se ve por el pañuelo que trae.

Asegura que respalda el movimiento, #UnDíaSinNosotras, aunque ella lo hace trabajando.

“Todas tenemos derecho a manifestarnos, pues no siempre nos va bien, por eso que bueno que ahora las mujeres luchamos por nuestros derechos; por ejemplo aquí gano igual que los compañeros y eso es un logro”, afirma.

NO RECIBE TRATO PREFERENCIAL EN LA OBRA

Evelia le pide ayuda a un compañero, para menear el colador, pues ya le están pidiendo la gravilla, por lo que tenemos que esperar para seguir con la entrevista y preferimos seguirla.

Se logra escuchar, cuando la cuestionan sobre qué es lo que está declarando y sonríe al hombre, que al parecer él es jefe de la cuadrilla.

“Aquí en la obra hay muchos compañeros que nos tienen consideración, pero también hay otros que no son así, porque lo que más les molesta es que gane lo mismo que ellos, pues dicen que a veces hago menos”, lamentó.

Nos dice que la convivencia con hombres es complicada, aunque aguantar la jornada lo es más, pero sobre todo cuando hay retraso en la obra, donde la presionan más.

Con alegría, se mofa en decir que a la fecha ha terminado cada parte de la obra que le asignen: ya sea doblar y amarrar las varillas o preparar la mezcla de cemento para pegar ladrillos.

“Reconocemos que tal vez no tenemos la misma a fuerza que los hombres, pero si la misma capacidad para desempeñar un trabajo; orgullosa por el solo hecho de ser mujer y satisfecha porque dios me hizo mujer”, aseveró.

SÓLO LE PREOCUPA TRABAJAR PARA ELLA Y SUS HIJOS

Se dice contenta de seguir adelante y aunque es imposible negar el cansancio, menciona que no piensa abandonar las obras negras.

“Aquí nos pagan bien o por lo menos gano lo mismo que los compañeros y en otros trabajos no es así, por eso es que aguanto y porque quiero demostrar que podemos estar donde queramos y ganando lo mismo que los hombres”, asegura.

La obra está a la mitad, por lo que durante varias semanas no se preocupara por llevar el sustento a su hogar, donde enseña a sus hijos a preparar alimento, mientras ella trabaja.

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